La desescalada de los desalojos tras los desprendimientos del acantilado del puerto de Maó en Cala Sant Esteve, Fonduco y Cala Figuera ha dado un paso significativo. El Ayuntamiento de Es Castell ha autorizado el regreso inmediato de los vecinos de 45 viviendas en Cala Sant Esteve tras recibir informes técnicos que avalan que esas casas están en condiciones de seguridad para ser ocupadas de nuevo, poniendo fin dos meses de incertidumbre para muchas familias afectadas.
Según los últimos informes, estas viviendas se encuentran en zonas donde no existe peligro directo para personas ni bienes, aunque en determinadas parcelas con riesgo medio sigue prohibido acercarse a las áreas cercanas al acantilado. Las zonas consideradas de riesgo alto, catalogadas como zona roja, continúan cerradas hasta que se reduzcan los riesgos mediante trabajos específicos.
Desde este mismo martes, el Ayuntamiento ha comenzado a notificar individualmente a los propietarios su situación concreta. En las áreas en riesgo más grave, las notificaciones también incluyen sugerencias de actuaciones técnicas necesarias para posibilitar un futuro retorno, y se prevé convocar reuniones con los vecinos afectados.
Cala Figuera y Fonduco
Además de Cala Sant Esteve, el Consistorio sigue avanzando en los trabajos en otros puntos afectados. En Cala Figuera, la mejora de la meteorología ha permitido reanudar las labores de consolidación que podrían acabar en los próximos días, dando paso a la vuelta a casa de los residentes de 12 viviendas aún evacuadas. En Fonduco, se espera que otros 9 inmuebles puedan ser reocupados en breve, tras completarse las revisiones técnicas necesarias.
El Ayuntamiento también continúa con gestiones y acuerdos con propietarios privados para ejecutar tareas de limpieza y estabilización que faciliten el retorno de más vecinos, y sigue pendiente de la decisión de la Autoridad Portuaria de Baleares para posibles actuaciones complementarias.
Esta nueva fase busca agilizar el regreso seguro de los residentes y consolidar la normalidad tras semanas marcadas por los riesgos derivados del desprendimiento en el acantilado del puerto de Maó, que provocó una situación inaudita con desalojos masivos.
Pepe LuisHola Y esto te la ha contado algún embustero o te lo has inventado tu solito ?