El conseller de Cultura, Joan Pons Torres, ve un exceso de «alarmismo» en las críticas que ha suscitado la modificación del reglamento lingüístico de la institución para introducir el castellano y abrirse a las variantes dialectales del menorquín. El cambio se ha precipitado en el pleno de este lunes a raíz del pacto de presupuestos entre el PP y la exconsellera de Vox, Maite de Medrano, si bien se venía cocinando meses atrás. PSOE y Més per Menorca han votado en contra.
«Ante las fake news, la realidad es que el Consell de Menorca seguirá usando el catalán como lengua propia porque no se puede hacer otra cosa que cumplir la ley», ha proclamado Pons Torres, que ha presentado la modificación como un simple ajuste para adaptarse a las disposiciones de la Ley de Normalización Lingüística de Balears, el Estatuto de Autonomía o la Constitución. «Lo haremos priorizamos el uso del menorquín sin renunciar al castellano, ¿qué hay de malo en ello?», se ha preguntado.
Quién es más radical
Ante una oposición que le ha tildado de «radical», el conseller ha retado a PSOE y Més a concretar qué artículo del nuevo reglamento no les convence, sin obtener respuesta. «Los que se han radicalizado son ustedes, que ya están en contra de la Ley de Normalización que dice que hay que defender y proteger las modalidades insulares del catalán», ha explicado.
Mientras el conseller de Cultura ponía énfasis en el reconocimiento oficial del menorquín, la consellera no adscrita ha celebrado por encima de todo que se recoja el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en castellano, si así lo desean, por la institución. «Los ultras son ustedes», ha dicho Maite de Medrano en alusión a Més per Menorca, «no se quita ningún derecho al menorquín, incluso se le da preferencia sobre el español», ha lamentado en alusión al marco legal vigente sobre el que «nos tenemos que aguantar».
De Medrano ha hecho un alegato contra el «imperialismo catalán» que, según sus palabras, se aplica en Menorca. «No somos catalanes y nuestra lengua no es el catalán», ha dicho en una intervención realizada en castellano. Ha asegurado que la inmersión lingüística en los colegios es «una burrada, un despropósito y un absurdo que no ocurre en ningún país civilizado que tenga lenguas regionales» y ha alardeado de sus antepasados menorquines frente a la portavoz de Més, de la que ha dicho que «verla enfurruñada me recuerda a Jordi Pujol».
Convivencia lingüística «en peligro»
Noemí Garcia, que ha empezado su intervención diciendo que hubiera necesitado tomar tres gin tónics para estar al nivel del debate que plantea la derecha, ha apuntado la contradicción de querer defender el menorquín dando más espacio al castellano. «Es surrealista», ha asegurado antes de augurar que detrás de este «folklorismo» se esconde la voluntad de introducir el castellano como lengua vehicular del Consell como paso previo a la desaparición del catalán.
«Indigna ver que convierten el menorquín en un arma para desmontar la normalización lingüística», ha dicho la portavoz de Més, «está en juego la convivencia lingüística». El actual reglamento, ha defendido, no suponía ninguna discriminación y era el fruto de «décadas de consenso». «Torres más altas han caído», ha advertido en alusión al apellido del conseller de Cultura.
La 'línea roja' de Prohens
Desde el PSOE, el conseller Eduardo Robsy ha tratado sin éxito de que se retirase la aprobación del nuevo reglamento del orden del día del pleno. Afirma que se ha tramitado de forma incorrecta porque, al afectar a derechos lingüísticos, debería haberse realizado una consulta previa a la ciudadanía.
Robsy ha lamentado que para el PP de Menorca ceder a las exigencias de Vox sobre el catalán no sea una línea roja, a diferencia de lo expresado por la presidenta del Govern, Marga Prohens. «Yo soy jurista, usted no es lingüista y se nota», le ha dicho a Pons Torres.
Enhorabona ja es hora de defensar lo que es Nostru, sa nostra llengu,mai la tenim que deixar de emprar,la tenim que defensar devant tothom