Poco antes de las cuatro de la tarde de este martes los bomberos han podido llegar hasta la ubicación del hombre de 66 años que ha fallecido de madrugada sepultado por una roca de unas veinte toneladas de peso en Cala Sant Esteve.
El hombre, natural de Es Castell, ha quedado sepultado por la piedra, del tamaño de un coche, a las 4.15 horas de la madrugada, mientras que su mujer ha podido ser liberada dos horas más tarde y se halla ingresada en observación en Urgencias del 'Mateu Orfila', en principio hasta el miércoles.
Los bomberos del Consell han estado desde las 9.30 de la mañana retirando escombros con la ayuda de una grúa capaz de levantar 100 toneladas de peso hasta que han podido acceder al interior de la planta baja y apuntalarla. La operación se ha prolongado casi siete horas.
El máximo responsable del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios, Juanjo Camps, ha explicado que ha sido necesario realizar varios cortes alrededor de la roca y posteriormente utilizar un sistema hidráulico con dos cojines para poder movilizar la roca de tal manera que han podido acceder al cuerpo de la persona fallecida y retirarla de su posición.
Estruendo de madrugada
Eran las 4.15 de la madrugada de este martes cuando un estruendo sacudió la tranquila Cala Sant Esteve, en Es Castell. Una roca de unos cinco metros, del tamaño de un coche, acababa de caer sobre una casa plurifamiliar de tres viviendas en el número 54 de este apacible enclave de la costa villacarlina, provocando el fallecimiento de un hombre de 66 años y dejado herida a su mujer de 62.
La tragedia, inevitablemente, puede relacionarse con una una nueva muestra de la inestabilidad que presenta todo el despeñadero del puerto de Maó, agravada por las intensas lluvias de este invierno.
«Creí que había sido un trueno por una tormenta pero abrí la ventana y vi que no llovía», explicaba la vecina de la casa contigua. Se trataba de la roca que se había desprendido del acantilado y había perforado la parte posterior del mismo edificio desde la terraza para acabar depositada sobre la cama del dormitorio donde dormía plácidamente el matrimonio afectado.
La piedra cogió de lleno al hombre provocándole la muerte, prácticamente en el acto, mientras que la mujer quedó aprisionada por escombros, al parecer, gracias a que la roca había golpeado primero sobre una viga desviándose hacia el lado en el que se encontraba la persona que perdería la vida.
En el momento del siniestro había siete personas dentro de esta casa distribuida entre tres viviendas de la misma familia, muy conocida en Es Castell, una en la segunda planta, cuatro en la intermedia y las otras dos en la planta baja. La roca atravesó las dos plantas superiores por la parte trasera del edificio donde, afortunadamente, no se encuentran los dormitorios de los residentes, como sí sucede en la planta baja.
El rescate de la mujer
La mujer, trabajadora del Ayuntamiento de Es Castell, pudo ser rescatada sobre las 7.30 de la mañana, dos horas después del aviso recibido por el Samu 061, todavía en noche cerrada lo que dificultaba las tareas de los sanitarios del 061, que acudieron con dos ambulancias, además de los bomberos, Guardia Civil, Policía Local de Es Castell y voluntarios de Protección Civil, junto al alcalde, Lluís Camps, y el conseller de Cooperación, Simón Gornés, entre otros.
La falta de cobertura en la cala desde hace trece meses también dificultó las comunicaciones entre el vecindario, indignado por esta carencia de primera necesidad tan prolongada.
Desalojo del resto de casas
La Guardia Civil desalojó a todas las viviendas al mismo lado de la cala donde se había producido el incidente, mientras los bomberos, acomipañados por el arquitecto y el ingeniero municipales comenzaban a evaluar daños en medio de una situación compleja y peligrosa por el riesgo de que se produjeran nuevos desprendimientos, contando con el apoyo de un dron que tomaba imágenes a unos 30 metros de altura.
Sobre las 9.30 de la mañana los bomberos comenzaron a apuntalar la planta baja del edificio y una media hora depués un camión con una grúa para levantar 100 toneladas de peso iniciaba la retirada de escombros con el propósito de llegar hasta la persona fallecida.
«Es un día muy triste para Es Castell; a las 6.15 nos hemos despertado con este desprendimiento», señalaría el alcalde, Lluís Camps. El alcalde aludió a la pérdida de consistencia del acantilado «porque está sierndo un año muy lluvioso».
Una desgracia.... pero la meva pregunta es: Qui autoritza a construir baix una cornisa i unes coves??? Esta clar que ara es molt facil trovar el problema. Pero seny! No o veig normal. No vull ser mal pensat, pero tots tenen es metros que toquen o an anat a mes. Posem cura sempre despres dels accidents, no aprenem. Molta força a sa familia.