A la de por sí complicada tarea de conseguir una cita, en términos lógicos, para poder pasar la ITV en la Isla, ya sea en la estación de Maó o de Ciutadella, lo que ha generado un sinfín de críticas, estos días se ha detectado un nuevo motivo de malestar entre los usuarios que tratan de concertar una cita para cumplir con lo que no deja de ser un trámite obligado para todo vehículo; que se cobra la llamada telefónica.
Así lo denuncia a este diario Maria Carmen Heredia, de Maó, a la que le han facturado hasta 19 euros por tal causa, según explica, y este diario ha podido confirmar.
Así, la afectada, al no poder acudir a la estación para pedir cita de forma presencial, ni tampoco poder hacerlo vía internet –pues así lo impuso Certio, concesionaria del servicio, hace alrededor de un mes– recurrió a la única opción posible, la llamada telefónica.
«Llamé al teléfono fijo, pero tras advertirme de que la llamada, por una cuestión de protección de datos, podía ser grabada, nadie me atendió, no me dieron la opción de poder hacer la gestión», explica Heredia, que posteriormente tecleó otro número que Certio ofrece para tratar de lograr cita para la inspección, «que empieza por 902», donde se repitió el proceso inicial, aunque «manteniéndome en espera, con la típica musiquita de ambiente y que los agentes están ocupados», abunda la usuaria, que para poder materializar su objetivo de tener hora para la ITV de Maó reiteró en el proceso de llamar a ese número –902 790 791– hasta en cinco oportunidades.
Registro de llamadas
Según ilustra su registro de llamadas y factura telefónica, a lo que ha tenido acceso este diario, la espera por eso en cada una fue de alrededor de 14-15 minutos, con los cobros respectivos de: 1,87 euros; 2,59; 6; 5,73 y 2,81, para un total de 19 euros. «He conseguido la cita, y para esta semana, el tema es que te cobren por hacer esta gestión, te hacen llamar a un número, te cuelgan y luego tienes que llamar a otro, me parece un robo, la verdad», sigue Mari Carmen Heredia.
Precisa esta usuaria que la cita para la estación de Maó la cursó para «una amiga que es de Países Bajos que reside aquí y que tiene dificultades con el idioma», en alusión también a que este sistema puede «confundir» o «servir para aprovecharse» de la gente mayor.
Heredia, por último, además de evocar al problema que supone tener que circular sin la ITV por culpa de la propia firma que gestiona el servicio, «que sí, te hacían un papel que acreditaba que tenías la cita pendiente, pero a ojos de la policía o del seguro en caso de tener un accidente, a ver si te sirve», se cuestiona, se muestra sorprendida más si cabe por el hecho de que en la factura, el coste de esas cinco llamadas se ilustre bajo el concepto de «gastos extras».
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