Dos técnicos del Centro de Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias de las Illes Balears (RiscBal) trabajan desde las 10 de la mañana de este miércoles en la revisión del acantilado que delimita la ladera sur de la Cala Sant Esteve, donde este martes se produjo el desprendimiento de una roca con la trágica consecuencia de una persona fallecida.
Un dron específico equipado con un sensor que lanza puntos continuados sobre el despeñadero recoge muestras en tres dimensiones de toda la pared de la cala. Miquel Llompart, técnico superior de RiscBal, ha explicado que con toda la información que se recoja, una vez analizada, se podrá advertir si existe riesgo de que se produzcan nuevos desprendimientos. En todo caso, el análisis de las imágenes no resultará inmediato.
Por este motivo, los vecinos de las casas colindantes que fueron desalojados tras el grave siniestro todavía no saben cuándo podrán regresar. El alcalde, Lluís Camps, ha señalado que son seis casas las afectadas, sin precisar cuantas personas las habitan, ya que otras viviendas no están ocupadas durante el invierno. Del mismo modo, Camps ha señalado que si las imágenes del dron advirtieran algún otro peligro se ampliaría la zona desalojada.
Desde esta mañana los vecinos de la cala han ido acudiendo paulatinamente a sus domicilios con el propósito de poder recoger más pertenencias.
El desprendimiento de la roca, por otro lado, obliga a realizar una actualización de lo que se había previsto para las obras que han de dotar de alcantarillado a este núcleo de Es Castell. Debían comenzar desde la estación de bombeo junto al cementerio hasta la entrada de la bocana de la cala.
La longitud que ocupa la casa donde cayó la roca ha vuelto a ser precintada por técnicos de Emergencias del Govern para impedir el paso y facilitar la operativa de los técnicos de RiscBal con el dron.