Este martes han arrancado los polémicos trabajos en el cruce de Rafal Rubí de la Me-1 para completar la reforma de la vía que conecta Maó con Alaior, después de más de diez años de paralización. Las obras, adjudicadas a una unión temporal de empresas (UTE) formada por Copcisa SA y las menorquinas Construcciones Olives SA, Juan Mora SA y M. Polo SL., cuentan con un presupuesto de 5,4 millones de euros y un plazo de ejecución de once meses.
El proyecto prevé ampliar la carretera a un mínimo de 12 metros, con dos carriles de 3,5 metros en cada sentido, arcenes de 2,5 metros y bermas de 0,75 metros. Uno de los puntos clave será la finalización de la rotonda a doble nivel en las proximidades de las navetas funerarias que forman parte de los bienes talayóticos declarados Patrimonio Mundial. El proyecto, defienden desde el departamento de Movilidad del Consell, permitirá además ampliar el radio de la curva existente de 350 metros hasta 2.000 metros para eliminar desniveles que dificultan la visibilidad y aumentan el riesgo de accidentes.
Asimismo, se habilitarán carriles adicionales de giro a la derecha y se prohibirán los giros a la izquierda en otras intersecciones. El alumbrado también se adaptará a la normativa de protección del medio nocturno de Menorca, en línea con la condición de la isla como destino Starlight.
Para mitigar el impacto de la infraestructura sobre las navetas talayóticas y no poner en riesgo la declaración de Patrimonio Mundial de la Unesco, el proyecto contempla la instalación de una pantalla vegetal y el soterramiento de las líneas eléctricas. Cabe recordar que el Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco remitió en octubre del año pasado una carta a España en la que abogaba por detener el proyecto de construcción de la rotonda elevada prevista en el cruce de Rafal Rubí por su cercanía a uno de los yacimientos incluidos en el título que Menorca ostenta desde el año 2023.
La misiva se envió a raíz de un informe de Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio cultural, en el que se pedía suspender las obras y buscar una solución de consenso a esta infraestructura viaria que no afectar al entorno de las navetas de Rafal Rubí. El Ministerio de Cultura y entidades de Menorca también tomaron cartas en el asunto, mientras el Consell optó por seguir adelante con el proyecto por razones, defendió, de seguridad.
Una cagada més dels urbanitzadors especuladors i destructors del patrimoni cultural i ambiental